Crónica Concierto XX Aniversario Noche de Rock (mondosonoro.com)

Cumpleaños de metal

Noche de Rock cumplía veinte años, y para celebrarlo, Oskar Sánchez organizó una fiesta a la altura de las circunstancias. Para este minifestival estaban citados cuatro de los grupos que, de alguna forma, más representan los gustos de los oyentes del programa. El clima acompañó y desde primera hora hubo ambiente por las inmediaciones del Escenario Santander con la actuación circense de La Nariz Roja.

Ya en el escenario, los encargados de abrir fuego fueron Memorandum. Era una noche especial para ellos. Por un lado, se subían de nuevo al escenario que les vio ganar el Certamen de Música Jóven de Cantabria y por otro, se reencontraban con su batería original, que vino desde Londres para la ocasión. Entre proyecciones psicodélicas y con la intensidad que les caracteriza, fueron desgranando los temas de “No es el Sol, es una estrella normal” (2015). La elegancia de temas como “Ven” o “Interferencia” se traslada al directo con una crudeza que, en la recta final del concierto se vuelve caos y deja a uno temblando.

La gente seguía llegando y se alcanzó el punto álgido de público al comienzo del concierto de Karonte. Otros veteranos de la escena cántabra que llevan más de veinte años en activo. Fueron la nota extrema de la noche y había ganas de verles en un escenario grande donde pudiesen dar buena muestra de la presión sonora que se gastan. El concierto hizo honor a su trayectoria con un death metal a lo Gorefest especialmente denso y oscuro en temas como “Falaris” o “Mi epitafio”.

Sobre el horario previsto, Mountain Stew salieron a repasar las canciones de “Lost” (2015). Su stoner de largos desarrollos contó con las colaboraciones de Daniel (Granada Goblin) en “The Ísac Map” y Óscar (Complejo de Edipo) para el épico final con “Tusk”. Se nota que salen a pasarlo bien y es algo que saben transmitir al público, que siempre acaba coreando sus estribillos. La sorpresa vino con el tema nuevo que presentaron. Demostraron no tener complejos a la hora de componer. No tienen reparos en acercarse a elementos más propios del pop, como han hecho Mastodon en sus últimos discos. Hay ganas de saber qué más tienen guardado en la recámara.

La guinda la pusieron los bilbaínos Quaoar. Desde que tocaron en la Sala Heaven en 2012 no les había vuelto a ver y quedó patente que, tras la salida de “The River & The Soul” (2012) y “Dreamers. Dreaming” (2015) están más en forma que nunca. Virtuosismo al servicio del rock, el grunge y la experimentación y una actitud que por momentos hacía que el escenario se les quedase pequeño. Cerraron una noche en la que salió todo rodado y donde hubo un sentimiento común de estar viviendo una fecha especial. Un buen broche a los veinte años de Noche de Rock que, esperemos, se prolonguen por mucho tiempo.