Entrevista en Hellpress.com

(25 Jun 2013)

“No somos una banda de Death rápida. Somos más de medios tiempos y cambios de velocidad. Ahí es donde yo veo la brutalidad”.

Casi 20 años en la brecha, que se dice pronto. KARONTE es de lejos la banda decana del Metal Extremo cántabro y la mejor exportación musical de Los Corrales de Buelna. Con una formación casi intacta (solo un cambio de batería), con una dosis de fijación y pasión por un estilo tan poco vendible y con una actitud tan cercana como agro (palabras de su gente), es todo un placer poder hablar con KARONTE de su reciente publicación, “Paraíso Sin Fe”, y de su eterna entrega a una música que precisa de toda la militancia para subsistir. Entrevistamos a Kini en profundidad para resolver todos los posibles misterios de estos tozudos músicos, cuyo espíritu de sacrificio está forjado a prueba de bombas.

El año que viene KARONTE cumple 20 años, ¿alguna celebración pensada?
Sin lugar a dudas no queremos dejar pasar la oportunidad de auto-homenajearnos en tan señalada fecha, ¡ya que no creo que aguantemos otros 20! Tenemos en mente editar algo muy, muy limitado… artesano incluso, que sorprenderá, de eso estoy seguro. Me gustaría hacer una edición muy especial que fuera un grato recuerdo para todos los de la banda y para los que les guste lo que hacemos.

¿Creías, cuando empezaste con esto, con lo jodido que está hacer música extrema, y más en Cantabria, que todavía seguirías y con más fuerza que nunca?
Cuando empiezas, por lo menos en mi caso, no piensas en el futuro. De hecho, en cierto modo, ni me he dado cuenta del paso de los años, salvo cuando veo las fotos de antaño (risas). La verdad es que me doy con un canto en los dientes si puedo seguir en un futuro como hasta ahora: tener un local en el que poder disfrutar de tu pasión, no cambiar de compañeros de equipo, componer, editar y tocar en directo, aunque todo sea con la moderación que la edad y las obligaciones imponen.

Creo que ahora tenemos incluso más ilusión que al principio, sobre todo porque vemos el progreso en nuestras composiciones. Ahora, bajo la perspectiva que da el tiempo, sonamos más sólidos.

La creciente facilidad para autoproducirse ha sido una ayuda para que salgáis adelante con tanta energía.
El DIY (“do it yourself”) es básico en KARONTE. Siempre hemos tenido pocos recursos, y me refiero tanto a temas económicos como al tan preciado tiempo, así que hemos de suplirlo con ganas y siendo consecuentes con nuestras limitaciones.

Si no llega a ser por la posibilidad de la autoproducción, no creo que hubiéramos sobrevivido tanto tiempo. Por supuesto, has de aprender distintos “gremios”, pero finalmente, cuando alguien valora ese esfuerzo, queda un buen sabor de boca y se renuevan las energías.

Tenéis muchas demos y maquetas sin publicar en condiciones, ¿habéis pensado en regrabarlas o publicarlas ahora que estáis otra vez moviendo la máquina?
Es una idea que tenemos en mente, pero no como reedición. Creo que cada edición tiene su época, y ahora mismo no tendría sentido reeditar una demo. Otra cosa sería regrabar algún tema, pero de forma puntual y con algún tipo de fundamento, sobre todo las que continuamos tocando en directo.

El ritmo lento de publicación debe de significar que hay muchísimo KARONTE que no ha llegado a los oídos del gran público.
No te creas. Realmente, no recuerdo haber desechado casi ningún tema. Se podría decir que, de una u otra forma, los temas grabados son todos los compuestos. Aun así, tener un legado de unos 45 temas propios no está nada mal.

¿Existen grabaciones de BETRAYER o de RURAL NOISE (bandas anteriores de Kini)?
De RURAL NOISE no hay nada, que yo sepa, ya que al fin y al cabo tan sólo se hicieron unos ensayos. DeBETRAYER hay algunos directos y ensayos grabados, ¡que espero nunca salgan a la luz (risas)!

Hablando del pasado remoto, ¿seguís en contacto con vuestro antiguo batería?
¡Por supuesto! Raúl es un buen amigo. De hecho, ha ido a alguno de los últimos conciertos de presentación de “Paraíso Sin Fe” y nos ha comentado que le ha gustado mucho, lo cual nos alegra. No te puedes imaginar lo mal que nos sentimos cuando decidimos prescindir de él. Pero era eso o acabar con el grupo. Fue uno de los peores momentos en KARONTE, sin duda alguna, aunque hoy en día estamos seguros de haber acertado de pleno, al dar con el batería perfecto para nosotros. Y claro, también es buen amigo.

Para los años que lleváis y las pausas que habéis tenido, mantenéis la formación casi intacta, todo un milagro en este mundo tan inestable del Metal Extremo.
Nos conocemos desde el instituto, incluso algunos desde antes. Con Rochar, nuestro batería, llevamos más de una década, así que también nos conocemos bien. Esto es como un matrimonio: tienes que saber qué tecla no apretar para no activar la bomba, y como cada uno tenemos una tecla, es mejor no jugar con fuego (risas).

El interés general ha de prevalecer al particular y hay tener claros los roles dentro de la banda. Siempre he pensado que la democracia está muy bien, pero ha de haber alguien que tire del carro o, por lo menos, oriente, aunque como contrapartida, eso sea otro factor que puede llegar a quemar mucho al que le toque.

Mencionas que hemos sufrido pausas, pero me gustaría aclarar que aunque de cara a la gente ha habido temporadas largas sin ediciones o directos, siempre hemos continuado con ensayos regulares y componiendo temas. Incluso en épocas que nos quedamos sin local de ensayo, quedábamos en la casa de cualquiera de nosotros para, o bien componer o tratar temas sobre la banda. Simplemente, no teníamos una actividad “pública”.

El sonido de la batería ha cambiado mucho de vuestro debut a vuestro nuevo disco, ¿es intencionado?
¡Por suerte, sí! La producción de las baterías de nuestro primer disco deja mucho que desear. La inexperiencia y los pocos medios hicieron que no quedara todo lo bien que hubiésemos querido. Ya sabes que el sonido, tanto de baterías, guitarras, etc., es algo muy subjetivo. Lo que a mucha gente le maravilla, otros lo odian y viceversa. En este caso, intentar conseguir un sonido nítido y potente en las baterías era de imperiosa necesidad.

¿Cuál es vuestra preferencia en cuanto a la producción, la crudeza de la grabación a pelo o la atención al detalle y minuciosidad?
Creo que hay que contar con un equilibrio entre naturalidad y calidad. Si escucho FEAR FACTORY necesito ese sonido industrializado, batería convertida hasta la saciedad y guitarras con cortes perfectos. Sin embargo, para KARONTE necesito un sonido un poco más visceral.

No me gusta cambiar el sonido de la banda en estudio. Si se puede, lo ideal es grabar prácticamente con los mismos recursos que dispones para directo, y ser lo más fiel posible al sonido real de la banda. Por supuesto, con toda la calidad de sonido que te puedas permitir, pero sin enmascarar demasiado. Ni maquillar en exceso con producción, ni poner un micro a tres metros, ni saturar la mezcla aposta para que parezca que se he grabado con un casete en los 90 y dar una supuesta autenticidad al sonido… En el término medio está la jugada.

 

 

Dado lo difícil de obtener vuestras demos y lo largo de vuestra carrera, ¿cómo veis la evolución de vuestra música?
Básicamente, se puede decir que hemos aumentado los extremos, consiguiendo una mezcla más uniforme. Las partes más brutas son más brutas y las melódicas, más melódicas. Quizás en las primeras composiciones son más palpables las influencias. Ahora, el estilo se ha afianzado mucho, y aunque seguimos incorporando influencias de una corriente u otra, la base es la misma. Creo que tenemos un sonido más personal.

¿Decir que vuestra música es la versión rural de una mezcla exquisita entre IMMOLATION, BOLT THROWER, GOREFEST y PARADISE LOST sería demasiado exagerado o es una de las muchas interpretaciones que se pueden hacer de la banda?
Bueno, no creo que la diferencia entre ser de pueblo o no afecte musicalmente (risas). Quizás sí en la forma de ver o afrontar ciertas cosas, pero no en lo musical. Death Metal, medio tiempo, voz grave, centro de atención en los riffs, inclusión de cierta melodía… En definitiva, las cuatro bandas que mencionas están entre nuestros gustos. GOREFEST y PARADISE LOST, por encima de los demás.

¿Existe una dualidad, entre brutalismo Doom y solos Gothic Metal, tan clara en tus gustos como compositor principal como la que se escucha en vuestro último disco?
Las influencias, hablando desde un punto de vista personal, se pueden basar en el Heavy Metal de calidad (JUDAS PRIEST, BLACK SABBATH), Thrash Metal clásico y Death Metal a medio tiempo, como las bandas que citabas antes. Quizás los solos estén bajo una influencia más setentera y Heavy clásica, todo ello mezclado con un sentimiento thrasher. Al fin y al cabo, la evolución de mis gustos ha sido muy secuencial. Empiezas a escuchar Rock y Heavy en casa, buscas algo más cañero y pasas al Thrash, descubres el Death Metal, Doom…

No somos una banda de Death rápida. Somos más de medios tiempos y cambios de velocidad. Ahí es donde yo veo la brutalidad. Si vas a toda pastilla durante todos los temas, al final la sensación de caña desaparece. Siempre he preferido bandas que incluyen melodías en sus riff, que aportan ambientes distintos y que pueden mezclar partes rápidas, lentas, melódicas y lúgubres: JUDAS PRIEST, AT THE GATES, GOREFEST, PARADISE LOST, HYPOCRISY… el riff lo es todo.

¿Cómo es el proceso de composición? ¿Democracia o tiranía?
Desde que empezamos he compuesto yo. Simplemente, tengo más facilidad y predisposición para ello. Si algo no gusta en consenso, no se toca. De hecho, estaría muy incómodo tocando un tema a sabiendas que al resto no le gusta.

No obstante, todo ha ido cambiando. Antes llegaba al local con el tema totalmente acabado. En este último disco, pese a ir con los riffs ya terminados, los temas han tomado forma en el local, aportando cada uno ideas y arreglos que hacen que los temas suenen mejor, sobre todo en la parte rítmica. También hemos grabado la mayoría de los ensayos, y así hemos podido incorporar cambios y ver la evolución de los temas.

¿Tenéis pensado gira española o europea o preferís seguir haciendo las cosas paso a paso?
Sí que tenemos planes de salir a tocar fuera. Europa ya es mucho decir. El principal problema es, para no variar, el dinero. La situación de cada uno de los componentes no es precisamente boyante, por decirlo suavemente, y no nos podemos permitir lujos como irte a tocar a otra comunidad, perdiendo mucha pasta o sin unas mínimas condiciones. Es difícil que cuadren las cuentas para una banda underground. No obstante, ya vamos cerrando bolos.

¿Cuál es el estado de la escena española?
Totalmente bipolar. Por una parte, posiblemente estemos viviendo la mejor época, con una escena llena de bandas con una calidad excelente, músicos tremendamente buenos, discos cojonudos y un puñado de gente dejándose el alma con sus bandas y proyectos, intentando crear un cierto movimiento underground.

Seguimos sin tener un referente internacional claro. ¡Al metal patrio se le sigue reconociendo por BARÓN ROJO! Pocas bandas de Metal Extremo son mencionadas, aunque cada vez tienen más relevancia. Por otra parte, la escena está muy enferma, llena de “trues” y de autobombo, de envidias, poses, amiguismos, gente intocable y mucho mesías autoproclamado. Vamos, como en cualquier otra faceta en este país.

 

Pedro Blackearth 

 

 

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