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(18 Feb 2013)

Últimamente no son pocas las voces que afirman que el metal extremo está de nuevo de moda en el underground. También se encuentra bastante extendida entre público y crítica la idea de que ya está todo inventado y que la escena, si es que existe, se encuentra escasa de novedades. Lo que solemos olvidar al hacer estas afirmaciones es el hecho incontestable de que ser músico no consiste en repetir una forma o emular a un referente; no deberíamos, por tanto, aproximarnos a una iniciativa musical con un enfoque preconcebido basado en términos comparativos.

Se me ocurrió esta reflexión tan cierta como obvia escuchando a KARONTE. Se trata de una banda cántabra, muy involucrada con la escena underground extrema de la zona, liderada por el veterano Kini (MORDOR), y “Paraiso sin fe” es su segundo album tras un debut publicado en 2006. Es una banda de death metal. ¿Qué puede aportar KARONTE a una escena como la del death metal underground, tan proclive a la retroalimentación? Pues, sobre todo, variedad y personalidad.

El death metal de KARONTE es impredecible, cambiante como las aguas del Aqueronte, íntimo y apasionado. No copia ningun estilo, no imita a nadie. Resulta por tanto difícil de caracterizar: combina pasajes muy lentos, pesados y corrosivos que remiten a AUTOPSY, OBITUARY o ASPHYX con desarrollos mucho más melódicos y dinámicos que pueden recordar a los grandes clásicos del death sueco (y no estoy hablando de IN FLAMES) sin perder en ningún momento un curioso halo de melancolía y oscuridad. Esta variedad puede verse en Mercado infecto, con sus sorprendentes cambios, o en La piedad de los débiles, así como en la propia Paraíso sin fe, en la que recuerdan las verdaderas raíces del metal extremo con el uso de ritmos originarios del hardcore. Pero mi favorita, y la que creo que es el mayor ejemplo de la mutabilidad de la música de la banda, es Gris, cuyas extrañas vicisitudes no pueden calificarse sino de progresivas. El contraste entre las partes lentas y rítmicas (que algunos confundirán con el doom) y los pasajes melódicos se ejecuta con gran naturalidad, sin perder el sentido de composición completa pese a lo libre de la estructuración, y es en mi opinión el rasgo más destacable de KARONTE.

La producción es sorprendentemente nítida, y permite apreciar la labor de los músicos por separado. La sección rítmica me ha impresionado especialmente en este sentido. En cuanto a las letras, en general abrazan una temática tan clásica en el metal extremo como es el conflicto espiritual.

Hay que dejar claro que la música de KARONTE es, ante todo, algo personal. Quien busque una satisfacción inmediata y directa no podrá sacar demasiado de “Paraíso sin fe“. Pero quienes busquen experiencias musicales diferentes harán bien en dar un óbolo al barquero y dejarse llevar. No se sentirán decepcionados.

por Antonio Andrades

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